Esta semana, a más tardar el viernes, Máximo Pacheco, presidente de Codelco, y Ricardo Ramos, presidente del directorio de SQM, firmarán el acuerdo definitivo que dejaría a la minera estatal en control de la explotación del litio en Chile a partir del año 2031.
Varias fuentes que participan en las conversaciones aseguran que la firma del acuerdo es inminente y, salvo algo inesperado, “no se ven razones para postergarlo”.
Una señal de que ya se están moviendo las piezas es la llegada de Macarena Vargas al directorio de Salares de Chile.
Vargas es la vicepresidenta legal de Codelco Salares de Chile, una de las dos empresas que fueron creadas por la minera estatal para explotar el negocio del litio. La otra es Minera Tarar, que es la filial de Codelco dueña de los permisos de Corfo para negociar el litio.
Es complicado, pero síganme los buenos. Los que siguen de cerca las negociaciones dicen que el plan de Pacheco sería que Salares de Chile y Minera Tarar eventualmente se fusionen. Ahora, acá viene lo interesante: una vez sellado el acuerdo con SQM, Minera Tarar pasa a ser parte de SQM Salar y, junto con su dueño (Salares de Chile), serán los accionistas de la nueva empresa. Codelco –a través de Salares de Chile– pasará, a partir de 2031, a controlar la empresa que se creará para explotar el salar de Atacama.
Y por qué esto es importante. Varios observadores ven ahí el truco que hizo SQM con la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), para que le permitan cerrar el acuerdo sin ir a junta de accionistas. “El hecho de que la fusión se genere con SQM Salar absorbiendo a Minera Tarar hace que todo quede en el mismo lugar y esa no fue la estructura que se presentó ante la CMF”, dice una fuente que tiene un interés secundario en las negociaciones.
También trascendió que se habría acordado incluir el derecho a veto cruzado a los directores entre Codelco y SQM, lo que sería una solución parche al problema de qué hacer con Ponce y su familia. El actual acuerdo les prohíbe participar en SQM hasta 2030.
Seis meses críticos. Es como lo ven dos fuentes que tienen conocimiento de las negociaciones. Dan por descontado que Tianqi irá ante la CMF y la Justicia para tratar de forzar que el acuerdo pase por junta de accionistas. El gigante chino es el segundo mayor accionista detrás de Julio Ponce y quiere tener más incidencia en cómo se manejará la nueva empresa, además de negociar que le permitan tener representantes directos en el directorio.
Tianqi sola no puede parar la operación. Eso lo saben Codelco y SQM, pero si suma el apoyo de algunos minoritarios de peso (apuesta a que las AFP no arruguen), podría generar suficiente presión para negociar.
Otra piedra en el zapato son los pueblos originarios de Atacama. Están peleados entre ellos y algunos apuestan a radicalizar sus reparos al acuerdo e, incluso, internacionalizar sus demandas.