El Corredor Bioceánico: ¿Un elefante blanco?

El Corredor depende de decisiones tomadas por los Estados. Más allá del hecho de que está lejos de ser una prioridad para los cuatro gobiernos nacionales".

Envie este Recorte Version de impresion de este Reportaje Publicado el 29 de marzo de 2023 Visto 342 veces

El próximo 13 y 14 de abril tendrá lugar el tercer Foro de los Territorios Subnacionales del Corredor Bioceánico. Desde el acuerdo entre Argentina, Brasil, Chile y Paraguay firmado en 2015, este mega-proyecto ha mejorado la conectividad por carretera entre el Norte Grande de Chile, Salta y Jujuy en Argentina, el Chaco paraguayo y Mato Grosso do Sul en Brasil. Se espera que el corredor dé un impulso al comercio entre estos territorios, les permita acceder a los mercados del Lejano Oriente a través de los puertos chilenos y facilite el procesamiento de materia prima a nivel local.

Sin embargo, el éxito del Corredor Bioceánico es dudoso. Se desconoce si esta ruta será competitiva al transporte por el paso internacional Los Libertadores en el centro del país. Todavía no hay economías de escala y por la falta de carga de retorno, los camiones que vienen a Antofagasta del noroeste argentino y, tal vez en el futuro, de Paraguay y Brasil vuelven vacíos, lo que aumenta los costos. Los puertos de Antofagasta, Mejillones y Tocopilla no cuentan con la infraestructura para enviar (o recibir) productos no mineros a gran escala.

Lo que preocupa aún más es la gobernanza del corredor. No hay ninguna agencia u organización dedicada a desarrollarlo. Los grupos de trabajo que se juntan en los foros sufren de una alta fluctuación de los participantes y de agendas sin seguimiento. La ciudad de Antofagasta, así como la región, carece de una estrategia de posicionarse como "gateway" - o cabecera - del corredor. Faltan también compromisos por las empresas privadas. El mega-proyecto sigue siendo desarrollado por funcionarios públicos y académicos.

Por último, la buena voluntad de las autoridades subnacionales no es suficiente. El Corredor Bioceánico depende de decisiones tomadas por los Estados. Más allá del hecho de que está lejos de ser una prioridad para los cuatro gobiernos nacionales, la política económica a veces choca con la lógica del corredor. Mientras que el corredor requiere la liberalización de los mercados nacionales y una fuerte vinculación con el mundo globalizado, los gobiernos de turno - por lo menos en Argentina y Brasil - crean barreras para los inversores y protegen la economía nacional de la competencia extranjera.



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